Redacción: Seccuracy Argentina
Cómo operan hoy los ciberdelincuentes
En la práctica, hoy la inteligencia artificial es una herramienta que usan muchas personas, entre ellas, los ciberdelincuentes. Y eso cambió por completo la escala y la sofisticación de los ataques.
Saquemos una radiografía de estas personas, que generalmente asociamos al joven informático con capucha en un garaje. La realidad es otra: el ciberdelincuente puede ser una organización ilícita que llama desde una cárcel haciéndose pasar por un banco o un repartidor de delivery. Puede ser quien envía correos fraudulentos con acceso a páginas suplantadas. O quien se asocia a grupos criminales en la dark web, donde consigue todas las herramientas para enviar un ransomware a tu compañía sin que te des cuenta.
Las tácticas que más se repiten
Detrás de la mayoría de estos casos hay ingeniería social: el atacante no rompe un sistema, convence a una persona. Las variantes más frecuentes hoy son el vishing (llamadas telefónicas suplantando a un banco, un proveedor o incluso a un directivo de la propia empresa), el pretexting (armar una excusa creíble para pedir información o un pago urgente) y el compromiso de correo corporativo, donde se falsifica o se toma una cuenta real para pedir una transferencia o modificar los datos bancarios de un proveedor. A esto se suma algo relativamente nuevo: la clonación de voz con IA, que ya se usa para hacerse pasar por un jefe o un familiar en un llamado urgente.
La capacitación como primera línea de defensa
Que alguien esté desprevenido dentro de la empresa es un grave error y un peligro real. Por eso la capacitación de los usuarios debe renovarse constantemente, para refrescar conceptos e introducir las nuevas tácticas de ataque, que se actualizan todos los días. El trabajo que llevamos adelante en Seccuracy es justamente ese: proteger a las organizaciones frente a ataques que cada vez cuentan con más herramientas de engaño, mensajes más persuasivos e imitaciones más sofisticadas.
El costo de reaccionar tarde
Toda empresa que no atienda estos problemas tarde o temprano se verá obligada a tomar acciones. A veces llega a tiempo y logra resguardarse, pero lamentablemente muchas veces parece que hiciera falta atravesar un ataque o una filtración de datos financieros, de la compañía, de sus empleados o de sus clientes, para recién ahí actuar.
El otro filo de la IA: la fuga de datos silenciosa
Esa misma herramienta, la inteligencia artificial, también puede jugar en contra sin que haya de por medio ningún atacante. Basta un empleado bien intencionado que pega datos de un cliente en un prompt para pedir ayuda con un informe, o que sube un contrato a una herramienta de IA gratuita para resumirlo, para que información sensible termine fuera de la empresa sin que nadie lo note. Si la organización no tiene una política clara sobre qué se puede compartir con estas herramientas y cuáles están permitidas, esa fuga es cuestión de tiempo. En Seccuracy trabajamos justamente en ayudar a las empresas a definir esas políticas, antes de que el problema se descubra de la peor manera.
